jueves, 20 de agosto de 2009

video la maria

• "El cielo tenía un tinte azul pálido: hacia el oriente y sobre las crestas altísimas de las montañas, medio enlutadas aún, vagaban algunas nubecillas de oro, como las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso."

• "Atravesé un corto llano en el cual el rabo de zorro, el friega-plato y la zarza dominaban sobre los gramales pantanosos; allí ramoneaban algunos caballejos molenderos rapados y mutilados por el carguío de leña y la crueldad de sus arrieros..."

• "En la casa llamaban la atención a un mismo tiempo la sencillez, la limpieza y el orden: todo olía a cedro, madera de que estaban hechos los rústicos muebles, y narcisos con que la señora Luisa había embellecido la cabañita de su hija: en los pilares había testas de venados, y la patas disecadas de los mismos servían de garabatos en la sala y en la alcoba."

En la descripción de personas, como en casi todo tipo de descripción del autor, el adjetivo es fundamental y está usualmente dirigido a embellecer y dar gracia, a exaltar cualidades o dar un toque de colorido a lo descrito. Por regla general es muy claro en sus juicios. Apreciemos estas cualidades en una descripción de María:

• "Ella estaba tan hechicera como mis ojos debieron decírselo: un gracioso sombrero de terciopelo negro, adornado con cintas escocesas y abrochado bajo la barba con otras iguales, que en el ala dejaba ver, medio oculta por el velillo azul, una rosa salpicada aún de rocío, descansaba sobre las gruesas y lucientes trenzas cuyas extremidades ocultaba: arregazaba con una de las manos la falda negra, que ceñía bajo un corpiño del mismo color

• un cinturón azul con broche de brillantes, y una ancha capa se le desprendía de los hombros en numerosos pliegues."

1 comentario: